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Arqueologías del astronauta desmemoriado y sonidos del paraíso

por / 0 Comentarios / 16 Vistas / 21 abril, 2015

Autor: Tahiche Díaz

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Esta exposición engloba la producción artística que Tahiche Díaz ha realizado en los últimos años y piezas nuevas en proceso de elaboración. La propuesta expositiva reflexiona sobre el concepto de museo y en concreto en el museo de ciencias naturales en particular y su modo de presentar el conocimiento. A partir de esta reflexión el artista despliega dos historias que se encuentran en un punto común: “Poemario y arqueologías del astronauta desmemoriado” y “Sonido y flora del paraíso”. Son dos historias que confluyen en un canto al conocimiento, a la ciencia y a las artes.

“En sus encuentros por el espacio y en su fascinación por el hallazgo de otros sistemas y nuevos organismos, este astronauta se despoja de sus recuerdos en  un proceso amnésico. Sus recuerdos pasan a ser memorias petrificadas o impresas, arqueologías que invitan a dar un giro y mirar la realidad de una nueva forma, emulando así o reinterpretando el Mito de la Caverna de Platón. Una historia de viaje sin retorno, un viaje de introspección en la mente de un personaje actual y de un momento actual, inspirados en recursos clásicos, con alusiones a los viajes de Ulises por los mares de Ítaca, los mares del inconsciente.  Por las salas se desplegarán microrelatos y esquemas del cuaderno de bitácora del astronauta así como apreciaciones sobre lo estudiado y lo recordado.

 

El astronauta invita a una nueva mirada de la naturaleza, de lo circundante y de lo humano. (…) Estas arqueologías o memorias petrificadas del astronauta desmemoriado se presentan como esculturas exentas, instalaciones, dibujos y pinturas. A modo de figuras, fichas y escenografías que funcionan independientemente pero que al cruzarse crea partes del relato y se convierten en instalaciones. (…) Los sonidos y la flora del paraíso funcionan como un relato independiente pero conectado con el astronauta, es la manifestación de su mirada. También es un canto a la naturaleza. La flora, en su modo de ejecución, está abocada al capricho, es libre, como ocurre con la misma naturaleza (Tahiche Díaz).”

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